La naranja tiene muchas ventajas por sus cualidades antioxidantes y antiinflamatorias, además de que impide que se acumule la grasa, reduce el colesterol y facilita la digestión. Todo son ventajas de comer naranjas a diario porque también previene problemas de hígado graso: sí, la naranja es buena para el hígado.

Los cítricos son buenos aliados para este órgano y lo cuidan ayudándole a depurarse, disminuir grasas y desinflamarse. Además, combaten el estreñimiento así que no nos cansaremos de recordarte lo bueno que es que incorpores las naranjas a tu dieta.

Beneficios de la naranja para el hígado

Entre las funciones que desempeña el hígado está la de eliminar toxinas. Se suele mencionar el alcohol porque es lo que más puede dañarlo, pero también algunos medicamentos pueden producirlas. Una de las dolencias que puede sufrir es el llamado hígado graso que, como sugiere su nombre, se produce cuando se acumula grasa en el hígado. Para ayudarle a volver a su correcto funcionamiento, ha de variarse la alimentación y los malos hábitos, como el sedentarismo o picar comida poco saludable en lugar de hacer ejercicio y mantener una buena dieta.

Si has de cuidar tu hígado, hay varios alimentos que pueden resultarte beneficiosos además de las naranjas, como las fresas, el aguacate o las manzanas; también alcachofa, la remolacha o la zanahoria; y especies como la cúrcuma y la canela. Sus ventajas son que también ayudan en la eliminación de toxinas, por eso en muchos zumos detox o depurativos se combina el de naranja con alguna verdura de las anteriores. Además, siempre es recomendable mantener una buena dieta como la mediterránea que incluye pescado, fruta fresca y cereales y evite frituras, alcohol y productos industriales. 

La naranja es buena para el hígado graso porque esta dolencia tiene que ver con una mala alimentación que le impide funcionar correctamente, lo que también puede afectar a la digestión y ya hemos comentado que los cítricos contrarrestan este problema. Además, la vitamina C fortalece el sistema inmunológico y el ácido fólico de la naranja también contribuye a mejorar la función hepática.

Por otro lado, el zumo de naranja en ayunas es bueno para el hígado porque tiene un doble efecto: colerético porque aumenta la secreción de bilis haciendo más fácil la digestión y colagogo, es decir, que estimula el vaciado de la vesícula biliar. Esto ocurre con la naranja y los cítricos, pero más especialmente con su zumo.  

Eso sí, no es recomendable si se tienen cálculos biliares porque puede producir molestias. Este es el motivo de que se crea que la culpa es de la naranja, pero es más probable que el dolor se produzca por una dificultad en la función hepática. Así que no es que sea difícil digerirla o sea negativo para el hígado, seguramente es que hay un problema en este órgano.

Recuerda que la naranja tiene muchos beneficios relacionados con la alimentación y sistema digestivo, por ejemplo: es diurética, lo que evita la retención de líquidos y reduce la pesadez de estómago. Los cítricos cumplen esta doble función de eliminación de toxinas, ayudando tanto al hígado como a los riñones.

Así que ya sabes, tómate tu zumo de naranja con total tranquilidad y sin prisas, que no se van las vitaminas.