La naranja agria no es propia de nuestra zona, aunque una de sus variedades se conozca como el naranjo de Sevilla y sea del mediterráneo. También se la llama naranja amarga, pero no es así porque sea un fruto poco maduro: proviene de un árbol diferente (citrus aurantium) y contiene neohesperidina que es lo que le da ese toque amargo que no gusta a todo el mundo. Esto la hace impopular como naranja de mesa o para zumos, pero sus propiedades y vitaminas hacen que destaque en otros aspectos. 

Por eso, aunque no la cultivemos en nuestra parcela, creemos que tienes que conocerla y así reconocerla cuando desayunes un té Earl Grey con mermelada o trasnoches con un licor de naranja amarga.

Beneficios de la naranja agria

La naranja agria comparte propiedades con cualquiera de sus otras variedades, como su fibra saciante muy apreciada en dietas porque también es diurética y un quema grasas o su capacidad para curar dolencias estomacales como pueden ser náuseas, vómitos o diarreas. Además, disminuye la presión arterial y reduce el colesterol.

La naranja agria tiene sus propios beneficios tanto por su bajo nivel de azúcar como por ser una fuente de fenilefrina. Esto es un descongestivo que la convierte en buena aliada en procesos catarrales por ejemplo como infusión o en vapores, además de por sus vitaminas, en especial la C que también es antioxidante.

Naranja agria: usos más habituales

Como cualquier otra naranja, la agria se utiliza para preparar aceites, esencias y lociones en cosmética y perfumes. En este sentido, no es muy diferente a otras variedades porque también se aprovechan las flores de azahar. Donde sí se distingue es en alimentación porque, al no ser dulce, se la combina con ingredientes que aprovechan mejor sus propiedades.

Uno de los favoritos de los más golosos es el chocolate con naranja agria. Ha de ser sin leche y con alto porcentaje de cacao para poder disfrutar del contraste simplemente utilizando la corteza confitada y bañada en chocolate o en bizcochos y tartas que incluyan estos dos elementos en su receta. 

Si te animas y siempre con moderación, puedes añadir un poquito de licor de naranja amarga, también se suele utilizar para acompañar recetas de pudin o flanes. Con solo unas gotas verás cómo se potencia su sabor. 

Aunque el uso más habitual de la naranja agria es la mermelada. Su alto contenido en pectina hace que sea ideal para esta elaboración porque le proporciona la textura perfecta. Sobre una tostada caliente, como marca la tradición de un completo desayuno inglés, se consigue una mezcla de lo más deliciosa aunque también se puede incluir en recetas de pavo o pollo.

Sería extraño acompañar la mermelada de naranja agria con un zumo de dulce Navelate. Pero, en cambio, combina muy bien con un té Earl Grey porque uno de sus ingredientes es el aceite de bergamota que se extrae de una variedad italiana de naranja agria (muy utilizada también en perfumes porque proporciona un interesante toque cítrico). 

Fíjate que estamos hablando de sabores dulces para la naranja agria porque, a pesar de ser amarga, es habitual que se use mezclada con azúcar o miel para encontrar un punto más agradable que guste a la mayoría de la gente.